Aunque el dolor de cuello (en la columna cervical) es menos común que la lumbalgia (en la columna lumbar), millones de personas experimentan un dolor de cuello, o un dolor de brazo relacionado, en algún momento de sus vidas.

La gran mayoría de los casos de dolor de cuello se curarán con el tiempo y pueden ser atendidos con tratamientos no quirúrgicos. Sin embargo, existen algunos síntomas que son posibles indicadores de una afección médica grave y los pacientes que tengan estos síntomas deben buscar atención médica inmediata.

  • Un déficit neurológico progresivo (debilidad de los brazos o pérdida de sensación y coordinación en brazos o piernas) podría ser un indicador de daños nerviosos.
  • Si un dolor persistente o creciente es acompañado por una falta de apetito, adelgazamiento no esperado, náuseas, vómitos, fiebre, escalofríos o temblor, puede indicar la presencia de un tumor medular o una infección espinal.

Aunque muchos casos de dolor de cuello no tienen una causa anatómica identificable, ciertos tipos de dolor de cuello y dolor de brazo pueden estar asociados con una causa de carácter general (tal como una distensión muscular) o con una afección diagnosticable (tales como una hernia discal cervical o una estenosis cervical).

Este artículo presenta una breve introducción, tanto a las afecciones causantes más frecuentes de los dolores de cuello y de brazo, como a sus principales síntomas, junto con enlaces a información adicional.

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Dolor de cuello agudo

La mayoría de los casos de dolor de cuello agudo se deben a una distensión muscular o una distensión de otras parte blandas (ligamentos, tendones). Este tipo de lesión puede ser causada por una fuerza violenta (tal como un esguince cervical sufrido en un accidente automovilístico) o por una distensión del cuello (tales como una rigidez de nuca por haber adoptado una mala postura al dormir o una distensión por haber cargado una maleta pesada).

La mayoría de las heridas leves de los ligamentos, tendones y músculos del cuello generalmente se curan con el tiempo (dentro de un par de días o un par de semanas), porque estas partes blandas gozan de un riego sanguíneo importante que aporta los nutrientes y proteínas necesarios para su sanación. Los cuidados no quirúrgicos, tales como el hielo, el calor, los medicamentos, la fisioterapia y las manipulaciones quiroprácticas y osteopáticas, pueden ayudar a aliviar la afección dolorosa mientras se cura.

En los pacientes con un dolor de cuello que persiste por más de dos semanas a tres meses, o en quienes predominan el dolor, adormecimiento o hormigueo del brazo, muchas veces hay una anormalidad anatómica específica que está causando los síntomas.

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Written by John Heller, MD