Cualquier paciente que sufra dolor de espalda o rigidez en una articulación o articulaciones durante más de dos semanas deber consultar a su médico para una evaluación.

La evaluación generalmente consiste en una conversación sobre los síntomas y una historia clínica detallada, un examen físico, y si se sospecha la presencia de osteoartritis, una serie de radiografías.

Se pueden realizar otras pruebas (análisis de sangre, resonancias magnéticas o tomografías computarizadas) para confirmar la presencia de artritis vertebral o para descartar otras condiciones que pueden causar síntomas similares tales como un tumor medular, infección, fractura u otros tipos de artritis.

Diagnóstico de la osteoartritis de la columna vertebral

Por lo general, el médico usará una combinación de hallazgos de la historia clínica del paciente, examen físico, y pruebas médicas para diagnosticar con precisión si el paciente tiene o no osteoartritis. Un diagnóstico preciso es muy importante para guiar la selección de las opciones de tratamiento y para ayudar realmente a aliviar el dolor y las molestias asociadas con la afección del paciente.

Historia clínica
Se le pedirá al paciente describir sus síntomas, como una descripción del dolor, rigidez y función articular, cuándo y cómo comenzaron los síntomas, y cómo han cambiado con el tiempo. El paciente también debe analizar cómo afectan los síntomas sus actividades y vida cotidiana. El médico también necesita saber sobre otras afecciones médicas del paciente, medicamentos actuales, experiencia anterior con otros tratamientos, antecedentes familiares y hábitos cotidianos de estilo de vida (como consumo de alcohol, tabaquismo, etc.).

Al lidiar con los problemas de dolor, el médico probablemente realice preguntas claves relacionadas con aquellas cosas que se sabe causan o agravan el dolor y aquellas que alivian o evitan el dolor. Otras preguntas pueden relacionarse con ciertos temas de estilo de vida, como ejercicio, nutrición, y actividades recreativas, deportes, etc.

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Examen físico
El médico realizará un examen físico para evaluar la salud general del paciente, estado musculoesquelético, función nerviosa, reflejos, y evaluación directa de las articulaciones problemáticas en la espalda.

El médico buscará determinar la fortaleza muscular, flexibilidad, y la capacidad del paciente para llevar a cabo las actividades de la vida cotidiana como caminar, inclinarse y estirarse. También es posible que se le pida al paciente realizar algunos ejercicios para determinar el rango de movimiento y si el dolor empeora durante cualquier tipo de movimiento en particular.

Radiografías
El médico probablemente solicite una radiografía para ver si existe daño en la articulación y la magnitud del daño. La radiografía se puede usar para determinar la pérdida de cartílago, el daño óseo, y la presencia y ubicación de espolones óseos. Las radiografías también son útiles para ayudar a excluir otras causas de dolor y para informar mejor posibles consideraciones sobre la cirugía.

No obstante, es importante tener en cuenta que lo que aparece en una radiografía posiblemente no tenga correlación con la presencia o ausencia de osteoartritis y dolor asociado. Por ejemplo, la mayoría de las personas de más de 60 años tienen cambios degenerativos en la columna vertebral congruentes con osteoartritis, pero quizás el 85% de ellos no tenga dolor o rigidez.

A la inversa, es posible que una radiografía realizada durante las etapas tempranas de la osteoartritis no indique todavía ningún daño visible en las articulaciones. Por todos estos motivos, la historia clínica y el examen físico son fundamentales para lograr un diagnóstico clínico preciso y elaborar un plan de tratamiento.

Pruebas adicionales para la osteoartritis

También se pueden usar otras pruebas para descartar afecciones que no sean osteoartritis y que pueden estar causando los síntomas del paciente. Por ejemplo, análisis de sangre para excluir enfermedades que pueden causar osteoartritis secundaria u otros tipos de artritis que simulan la osteoartritis. La aspiración de las articulaciones, con la que se extrae líquido de las articulaciones a través de una aguja para su examen, puede ayudar a descartar afecciones como infecciones o gota.

Las pruebas adicionales que pueden necesitarse para descartar otras causas del dolor o identificar la presencia de artritis con más sofisticación que una radiografía pueden incluir:

Gammagrafía ósea
Una gammagrafía ósea radiactiva, que se usa para descartar inflamación, un tumor, una infección o una pequeña fractura. Con una gammagrafía ósea, el material "marcador" radiactivo se inyecta por vía intravenosa y luego el cuerpo lo concentra donde existe recambio óseo o metabolismo alto.

Si se encuentra algo sospechoso en la gammagrafía ósea, por lo general se realiza una tomografía computarizada o resonancia magnética para distinguir qué puede representar la lesión ósea, ya que la gammagrafía ósea sola no puede distinguir entre tumores, infecciones o fracturas.

Exploración por tomografía computarizada
Una exploración por tomografía computarizada puede usarse para mostrar mejor la adecuación del conducto raquídeo y las estructuras que lo rodean. Una exploración por tomografía computarizada también puede incluir una mielografía, donde se inyecta un tinte de contraste radiográfico en la columna vertebral para mostrar estructuras tales como un disco protuberante o un espolón óseo que posiblemente presiona la médula espinal o los nervios.

Exploración por resonancia magnética
La exploración por resonancia magnética es un método de diagnóstico por imágenes muy sofisticado que puede mostrar detalles anatómicos muy precisos de la médula espinal, raíces nerviosas, discos, ligamentos, y tejidos y espacios que los rodean.

La mayoría de los estudios de resonancia magnética requieren que el paciente se recueste dentro de un tubo durante aproximadamente 40 minutos, si bien existen dispositivos para realizar la resonancia magnética abierta o incluso de pie y parecen particularmente adecuados para los pacientes con claustrofobia (miedo a los espacios cerrados).

Las exploraciones por resonancia magnética pueden ajustarse para mostrar distintos tejidos, incluyendo su contenido de agua, que es importante para determinar la degeneración de disco, infecciones, o tumores. El objetivo de todos los estudios diagnósticos es descubrir patrones o confirmaciones entre las distintas pruebas que señalan hacia un diagnóstico claro entre varios diagnósticos posibles.

La clave es diagnosticar la afección que causa el dolor y la discapacidad del paciente y guiar el tratamiento adecuado, incluidos los tratamientos psicológicos, físicos, médicos, y/o quirúrgicos. El diagnóstico es una investigación minuciosa para determinar las causas y efectos con el objetivo de lograr un tratamiento mejorado.

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