Un diagnóstico médico (también conocido como "diagnóstico clínico") se centra en determinar la causa del dolor de espala, dolor de cuello u otros síntomas del paciente. Existen tres pasos para llegar a un diagnóstico clínico para un pinzamiento de un nervio o dolor de disco:

  1. Examen físico. Según los síntomas del paciente, un examen físico puede incluir una o más de las siguientes pruebas:
    • Función nerviosa en ciertas partes de la pierna o brazo: se golpea suavemente sobre distintas áreas con un martillo de reflejos. Una reacción limitada o la ausencia de reacción es un posible indicador de una raíz nerviosa comprimida. También pueden realizarse pruebas sensoriales, utilizando calor y frío para determinar cómo reaccionan las raíces nerviosas a estos estímulos.
    • Fuerza muscular: para poder comprender mejor si la raíz nerviosa espinal está comprimida por una hernia de disco, el médico probablemente realizará un examen neurológico para evaluar la fuerza muscular. El médico también puede pedirle al paciente que se desvista para ver los músculos, particularmente para ver si hay atrofia muscular, espasmos o movimientos anormales.
    • Dolor con la palpación o el movimiento: palpar ciertas estructuras puede dar una idea sobre lo que realmente está generando el dolor. Por ejemplo:
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  1. Revisión de síntomas específicos. Una revisión completa de los síntomas incluirá la ubicación del dolor, una descripción de cómo se siente el dolor, y si ciertas actividades, posiciones o tratamientos mejoran o empeoran el dolor.
  2. Revisión de los antecedentes médicos. Contar con antecedentes médicos completos es importante para descartar (o identificar) otras posibles afecciones que pueden causar el dolor del paciente. Los antecedentes incluyen información como problemas de salud recurrentes, diagnósticos previos, tratamientos y cirugías pasadas, reacciones a dichos tratamientos, medicamentos actuales, antecedentes familiares de la enfermedad y otras inquietudes de salud.
  3. Pruebas diagnósticas. Después de formarse una opinión sobre la causa del dolor del paciente, es posible que se solicite una prueba diagnóstica para confirmar el problema de disco u obtener información adicional, como la ubicación de un disco herniado y raíces nerviosas pinzadas. Las pruebas diagnósticas pueden incluir:
    • Tomografía computarizada: las tomografías computarizadas funcionan como radiografías ya que un rayo de rayos X se dispara a través del cuerpo y una computadora da formato a la imagen en secciones transversales de la columna vertebral.
    • Resonancia magnética: la resonancia magnética permite a los médicos realizar una evaluación sensible y precisa de los nervios y la anatomía de la columna, incluidas la alineación, altura, hidratación y configuración de los discos.
    • Discograma: Si se considera realizar una cirugía para el dolor discal, algunos profesionales pueden recomendar un discograma con el objetivo de confirmar el disco doloroso. En esa prueba, se inyecta un tinte radiográfico en el disco, porque se considera que un paciente sufre de dolor discal (enfermedad degenerativa de disco) si el tinte inyectado recrea el dolor normal. La validez y precisión de esta prueba están cuestionadas, y mucho médicos no usan discografía excepto en muy pocas situaciones.

La resonancia magnética no es un diagnóstico médico

Los hallazgos de una resonancia magnética u otra prueba no son en sí mismos un diagnóstico de hernia o degeneración de disco. Muchas personas de más de 30 años tendrán cierto nivel de problema de disco, pero pocos tendrán dolor asociado.

Dicho en forma sencilla, los hallazgos del examen físico y los síntomas de un paciente deben corresponderse con los hallazgos de la resonancia magnética u otros hallazgos de pruebas para llegar a un diagnóstico médico.

Solo entonces se puede indicar un plan de tratamiento eficaz para el paciente, ya sea que implique tratar un pinzamiento de nervio por una hernia de disco, dolor discal por enfermedad degenerativa de disco, o alguna otra afección.

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