En términos generales, los diversos tipos de estenosis raquídea producen síntomas similares.

Los síntomas más frecuentes de la ciática) que puede estar acompañado por:

  • lumbalgia;
  • entumecimiento y hormigueo en las piernas;
  • limitaciones para caminar.

Síntomas frecuentes de la estenosis raquídea

El dolor en las piernas al caminar (claudicación) puede ser causado por una insuficiencia circulatoria arterial (claudicación vascular) o por estenosis raquídea (neurogénica o seudoclaudicación). El dolor en las piernas por cualquiera de las dos afecciones desaparece con el reposo. Sin embargo, con la estenosis raquídea el paciente por lo general debe sentarse por unos minutos para aliviar el dolor en las piernas y con frecuencia la lumbalgia, mientras que el dolor en las piernas por claudicación desaparece si el paciente simplemente deja de caminar.

Si bien ocasionalmente el dolor de piernas y los síntomas de estenosis aparecerán en forma aguda, por lo general se desarrollan a lo largo de varios años. Cuanto más tiempo camina o está parado un paciente con estenosis raquídea, más empeora el dolor de piernas.

Doblarse hacia delante o sentarse abrirá el conducto raquídeo y aliviará el dolor de piernas y otros síntomas, pero regresarán si el paciente vuelve a adoptar una postura erguida. El dolor puede estar acompañado por entumecimiento u hormigueo, pero la verdadera debilidad es un síntoma inusual de la estenosis raquídea. Una persona mayor que se apoya sobre la manija de su carrito del supermercado mientras da pequeños pasos inestables con frecuencia tiene estenosis raquídea.

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Reseña general sobre los síntomas de la estenosis raquídea lumbar

En general, los síntomas de la estenosis raquídea lumbar frecuentemente tienen las siguientes características:

  • se desarrollan lentamente a lo largo de un período
  • van y vienen, en contraposición a un dolor continuo
  • ocurren durante ciertas actividades (como caminar) y/o posiciones (como estar parado erguido)
  • se alivian con el reposo (sentarse o acostarse) y/o cualquier posición flexionada hacia delante.

Diagnóstico de la estenosis raquídea

Los estudios de diagnóstico por imagen para pacientes con estenosis cervical o estenosis lumbar incluyen una resonancia magnética o una tomografía computada con mielograma (usando un tinte radiográfico en el líquido del saco raquídeo), y en algunos casos ambas. Las tomografías computadas que son simples o no mejoradas tienen un valor limitado a menos que estén realizadas con cortes de segmento muy finos.

Se puede mostrar que cada forma de estenosis raquídea tiene un efecto dinámico (cambiante) sobre la compresión de los nervios, como cuando se soporta peso. Debido a esta compresión cambiante, los síntomas de la estenosis raquídea varían con el tiempo y el examen físico generalmente no indicará ningún déficit neurológico o debilidad motriz. Algunos métodos de escaneo recientes permiten que la persona esté con el cuerpo erguido para estudiar los efectos de la carga sobre la columna.

La estenosis foraminal cervical también puede ser detectada no solo por tomografías y resonancias magnéticas sino también inyectando un pequeño volumen de aproximadamente 2 docenas de gotas de anestesia local (bloqueo de raíz nerviosa selectivo) en el nervio que se sospecha tiene el problema. Después de la inyección, una remisión de los síntomas de la estenosis raquídea cervical al caminar, junto con verdadera debilidad temporal de la extremidad, es un diagnóstico clínico y ayuda al paciente a decidir sobre la cirugía para estenosis.

Debido a que la estenosis raquídea en dos o incluso tres niveles (sublaminar, foraminal y lateral distante) puede afectar un único nervio emergente, se necesita una combinación de aclaraciones anatómicas y clínicas si se analiza la posibilidad de realizar una cirugía para estenosis raquídea para asegurarse de que un procedimiento quirúrgico aborde todos los componentes que contribuyen a ese caso en particular.

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