Los discos intervertebrales en la columna vertebral son una estructura interesante y única. Su principal objetivo es actuar como amortiguador entre las vértebras adyacentes. Los discos intervertebrales también actúan como ligamentos que mantienen las vértebras unidas y como articulaciones cartilaginosas que permiten una movilidad leve en la columna.

En total hay veintitrés discos intervertebrales en la columna vertebral. Problemas específicos con cualquiera de estos discos pueden generar diversos síntomas, incluso dolor de espalda, dolor de cuello y ciática.

Construcción de los discos intervertebrales

Los discos en realidad están formados por dos partes: una parte dura exterior y un núcleo interior blando, y la configuración se ha comparado a la de una rosquilla de gelatina .

  • La parte exterior del disco (anillo fibroso) es el exterior circular duro compuesto de capas concéntricas de fibras de colágeno (lamelas) que rodean el núcleo interior.
  • El núcleo interior (núcleo pulposo) contiene una red floja de fibras suspendidas en un gel mucoproteico.
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Las fibras anulares sellan en forma hidráulica el núcleo gelatinoso y distribuyen de forma pareja la presión y fuerza impuestas sobre la estructura.

La parte exterior y el núcleo interior del disco intervertebral encajan como dos cilindros concéntricos y están interconectadas por platillos cartilaginosos.

Cuando nacemos, el 80 por ciento del disco está formado por agua. Para que el disco funcione correctamente, debe estar bien hidratado. El núcleo pulposo es el principal portador de la carga axial del cuerpo y depende de su contenido basado en agua para mantener su fuerza y flexibilidad.

Degeneración de disco

Con el tiempo, los discos intervertebrales se deshidratan y se tornan más rígidos y esto hace que tengan menos capacidad para ajustarse a la compresión. Si bien es un proceso natural de envejecimiento, a medida que el disco se degenera en algunos individuos puede volverse doloroso.

El motivo más probable es que la degeneración puede producir inestabilidad de micromovimiento y las proteínas inflamatorias (el centro interior blando del disco) probablemente se filtren fuera del espacio del disco e inflamen las estructuras bien inervadas cerca del disco (por ejemplo: raíces nerviosas). En algunos casos, una lesión por giro daña el disco y comienza una cascada de eventos que causan degeneración .

El disco intervertebral en sí mismo tiene pocas terminaciones nerviosas y no tiene suministro de sangre. Sin suministro de sangre, el disco no tiene forma de repararse a sí mismo, y el dolor creado por un disco dañado puede durar años. En general, a medida que envejecemos hay menos proteínas inflamatorias en el espacio intervertebral y el dolor discogénico es muy poco frecuente después de los 60 años de edad.

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