Según la gravedad de los síntomas, la estenosis raquídea frecuentemente puede controlarse a través de tratamientos no quirúrgicos.

Los tres tratamientos no quirúrgicos más frecuentes para la estenosis raquídea incluyen:

  • ejercicio físico
  • modificación de la actividad
  • inyecciones epidurales

Tratamientos no quirúrgicos para la estenosis raquídea

Las opciones de tratamiento no quirúrgico para la estenosis raquídea pueden incluir:

  • Ejercicio físico. Si bien un programa adecuado de ejercicios físicos para la estenosis raquídea puede ser de ayuda en manos de un buen fisioterapeuta, no es curativo. No obstante, y a pesar de que los ejercicios para la estenosis no son una cura, es muy importante que los pacientes se mantengan activos según su tolerancia y no se debiliten todavía más debido a la inactividad; por lo tanto, un programa de ejercicios para la estenosis raquídea es un componente clave en cualquier programa de tratamiento.
  • Modificación de la actividad. Con este tratamiento para la estenosis, los pacientes generalmente reciben asesoramiento para evitar actividades que causan los síntomas adversos de la estenosis raquídea. Por lo general, los pacientes están más cómodos mientras están inclinados hacia delante. Ejemplos de modificación de la actividad para el tratamiento de la estenosis raquídea pueden incluir: caminar mientras se está inclinado hacia delante y apoyado sobre un andador o carrito de supermercado en lugar de bien erguido; bicicleta fija (apoyándose sobre el manubrio) en lugar de caminar para realizar ejercicio; sentarse en un sillón reclinable en lugar de en una silla con respaldo derecho.
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  • Inyecciones epidurales. Una inyección de cortisona en el espacio fuera de la dura (el espacio epidural) puede aliviar los síntomas de la estenosis raquídea en forma temporal. Si bien las inyecciones muy rara vez pueden considerarse curativas, estos tratamientos para la estenosis raquídea pueden aliviar el dolor en aproximadamente el 50% de los casos. Se puede intentar con hasta tres inyecciones en un curso de varios meses. Si bien no se consideran diagnósticas en sí mismas, generalmente, si el dolor causado por la estenosis raquídea se alivia con una inyección epidural de esteroides, entonces también puede esperarse que el paciente tenga un buen resultado si después decide realizarse una cirugía para la estenosis raquídea.

Tratamientos adicionales para la estenosis raquídea

Los medicamentos antiinflamatorios (como aspirina o ibuprofeno) pueden ser de ayuda para tratar la estenosis raquídea. Algunos médicos recomiendan un complejo de vitamina B múltiple con 1200 mcg de ácido fólico diariamente, pero esto no ha sido probado en la literatura médica como un tratamiento eficaz para la estenosis.

Algunas personas pueden controlar los síntomas de la estenosis raquídea con éxito con terapias no quirúrgicas, ya sea por un tiempo o en forma indefinida. La clave para decidir si se realiza o no una cirugía es el grado de discapacidad física y dolor incapacitante que cause la estenosis raquídea lumbar.

Como guía, cuando el paciente (usualmente anciano) ya no puede caminar lo suficiente como para cuidar de sí mismo (como por ejemplo para realizar las compras esenciales), entonces generalmente se recomienda la cirugía para la estenosis raquídea lumbar. La cirugía para la estenosis lumbar está principalmente diseñada para aumentar la tolerancia del paciente a la actividad, para que pueda realizar más actividades sin dolor.

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