Si el dolor ciático es grave y no ha mejorado dentro de seis a doce semanas, generalmente es razonable considerar una cirugía de la parte inferior de la espalda. Según la causa del dolor ciático y su duración, generalmente será considerada una de dos operaciones quirúrgicas:

  • Una microdiscectomía (o cirugía abierta menor)
  • Una descompresión abierta (laminectomía lumbar)

Microdiscectomía (microdescompresión) para la ciática

En casos en que el dolor ciático se debe a una hernia discal, puede considerarse una microdiscectomía o cirugía abierta menor con magnificación. En esta cirugía se quita la parte de la hernia discal que está pinzando el nervio.

Esta cirugía generalmente es considerada después de 4 o 6 semanas, si el dolor grave no es aliviado por métodos no quirúrgicos. Si el dolor y la discapacidad del paciente son graves, se puede considerar una cirugía antes de 4 o 6 semanas.

Como regla general, aproximadamente del 90 al 95 por ciento de los pacientes experimentarán el alivio de su dolor ciático luego de este tipo de cirugía.

Laminectomía lumbar para la ciática

En casos en que el dolor ciático se debe a una estenosis del canal lumbar, podría recomendarse una laminectomía lumbar. En esta cirugía, se quita la pequeña porción del material del hueso o del disco que está pinzando la raíz nerviosa.

La laminectomía podría ser ofrecida como una opción si la estenosis vertebral ha producido una reducción inaceptable en la tolerancia del paciente para la actividad física. La salud general del paciente también puede afectar la decisión de operar o de seguir con tratamientos no quirúrgicos. Luego de una laminectomía lumbar (también conocida como una descompresión abierta), aproximadamente del 70 al 80 por ciento de los pacientes suelen experimentar un alivio de su ciática.

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La decisión es del paciente

En la mayoría de los casos, la cirugía para la ciática es optativa, lo cual quiere decir que es el paciente quien decide si someterse o no a la cirugía. Esto es el caso tanto para la microdiscectomía como para la laminectomía.

La decisión del paciente de someterse a una cirugía depende principalmente del nivel de dolor y disfunción que esté experimentando y de la duración de su dolor. Se considera, también, el estado de salud general del paciente.

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Como regla general, una cirugía para la ciática podría considerarse en las siguientes situaciones:

  • Dolor de pierna que ha persistido durante 4 o 6 semanas o más
  • Dolor que no se alivia después de intensos esfuerzos con tratamientos no quirúrgicos, tales como un corticoesteroide oral, una combinación de corticoesteroides orales, antinflamatorios no esteroides, la manipulación manual, inyecciones o la fisioterapia
  • La afección está limitando la capacidad del paciente para participar en las actividades cotidianas

Una cirugía de urgencia generalmente solo es necesaria si el paciente experimenta una debilitación progresiva de las piernas o una pérdida repentina del control intestinal o vesical.

Consideraciones adicionales sobre la cirugía para la ciática

Existen muchas consideraciones personales que el paciente debe tomar en cuenta al decidir si someterse o no a una cirugía.

  • Algunos pacientes pueden querer tratar el mayor número posible de tratamientos no quirúrgicos durante el tiempo que les sea posible, y muchas veces encontrarán la manera de manejar su afección con éxito y de mantener alejados los síntomas dolorosos. Por ejemplo, un paciente que experimenta recrudecimientos intermitentes del dolor ciático grave podría encontrar que la combinación de un descanso inicial con una inyección epidural de corticoesteroides, seguido por un programa de estiramientos y ejercicios leves, es eficaz para aliviar el dolor cuando sea necesario.
  • Algunos pacientes, debido a una preferencia personal o alguna situación en su vida, pueden preferir el alivio más rápido que generalmente se puede obtener de la cirugía. Por ejemplo, un padre o una madre con niños pequeños quizás no dispone del tiempo necesario para probar los remedios no quirúrgicos y puede necesitar un alivio inmediato del dolor, para poder cuidar a los niños y hacer los quehaceres domésticos.

El punto más importante es que casi siempre es la decisión del paciente si tener la cirugía o no, e incumbe al cirujano informar al paciente de las opciones, para ayudar al paciente a tomar la mejor decisión.

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