Para las personas que tienen dolor persistente que no se alivia o que no puede controlarse bien con el tratamiento no quirúrgico y la modificación de la actividad, la extirpación quirúrgica de la totalidad o una parte del cóccix (coccigectomía) es una opción.

Esta cirugía se lleva a cabo con muy poca frecuencia, y el procedimiento ni siquiera está incluido en la mayoría de los libros de texto de cirugía de columna. Si bien la cirugía en sí es una operación relativamente sencilla, la recuperación de la cirugía es un proceso largo y molesto para el paciente.

Abordaje quirúrgico para el dolor de cóccix

Cada cirujano puede abordar la cirugía de manera levemente distinta. Quizás la mayor diferencia entre los cirujanos es que algunos extirpan solo una parte del cóccix, mientras que otros recomiendan la remoción de todo el cóccix.

En general, la cirugía implica los siguientes pasos:

  • Se realiza una incisión de dos a cinco centímetros justo por encima del cóccix, que se encuentra directamente debajo de la piel y el tejido graso subcutáneo. No hay músculos para diseccionar.
  • La cubierta del hueso (periostio) se diseca retirándose del hueso, a partir de la parte posterior y hasta alrededor de la parte anterior. Permanecer en este plano de tejido es muy seguro, y permite que el cóccix sea disecado y luego separado del sacro.
  • Luego se retira el cóccix. Puede ser enviado al departamento de anatomía patológica si hay alguna duda acerca de si contiene o no un tumor.
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La operación se lleva a cabo en unos treinta minutos y puede hacerse de forma ambulatoria. La parte más difícil de la operación es que el paciente tarda mucho tiempo en sanar. Por lo general, recién tres meses o hasta un año después de la cirugía el paciente puede sentir algún alivio de sus síntomas y, por supuesto, sentarse resulta muy difícil durante todo el proceso de sanación.

Tasas de éxito de la cirugía de cóccix

La fiabilidad de la operación depende en gran medida de dos factores principales:

  • Preparación preoperatoria del paciente
  • La experiencia del cirujano, con un cirujano experimentado que opera pacientes que son buenos candidatos para la cirugía.

Si ambos de los criterios anteriores se cumplen, entonces se puede esperar una tasa de éxito del 80% al 90%.

Aunque ha habido poca literatura dedicada a coccigectomía, en 1985 Wray y otros publicaron en el British Journal of Bone and Joint Surgery que habían tenido una tasa de éxito del 90% en el procedimiento, en 20 pacientes.

Posibles riesgos y complicaciones de la cirugía de cóccix

El principal riesgo de esta cirugía implica que el cirujano se mueva accidentalmente fuera del plano subperióstico alrededor del hueso durante la disección. El recto se encuentra justo en frente del cóccix, y si este se lesionara podría provocar una infección grave. Si bien es poco probable, si esto llegara a suceder, posiblemente sería necesaria una colostomía de derivación para permitir que el recto sane.

Otros riesgos potenciales son las dificultades de cicatrización de heridas o una infección local. A diferencia de la mayoría de las otras cirugías de la columna vertebral, no hay raíces nerviosas importantes en la región que pudieran estar en riesgo.

Tal vez el mayor riesgo es que el dolor en el cóccix continúe después de la operación, lo que significa que el paciente tendrá que soportar el largo proceso de curación pero no habrá mejoría de los síntomas.

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