Los discos cervicales sostienen los huesos vertebrales del cuello y al mismo tiempo permiten la flexibilidad para los movimientos de la cabeza. Situado entre las vértebras cervicales adyacentes apiladas una encima de la otra, cada disco cervical actúa como amortiguador para ayudar a la columna cervical a manejar diversos esfuerzos y cargas.
Hay 6 discos intervertebrales en la columna cervical de gran movilidad. Estos discos cervicales tienden a ser más delgados que los discos lumbares de la parte baja de la espalda, pero más gruesos que los discos torácicos de la parte superior de la espalda, de menor movilidad.
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Capas del disco cervical
El resistente anillo fibroso protege el delicado núcleo pulposo.
Cada disco cervical tiene 2 componentes básicos:
- Capa exterior. Este exterior resistente, llamado anillo fibroso, está compuesto de fibras de colágeno que rodean y protegen el núcleo interior. El anillo fibroso también distribuye las fuerzas ejercidas sobre la estructura.
- Núcleo interior. Este interior blando y gelatinoso, llamado núcleo pulposo, es una red fibrosa laxa suspendida en un gel de mucoproteína que está sellado por el anillo fibroso. El núcleo pulposo ayuda a proporcionar amortiguación y flexibilidad al disco.
Los discos necesitan estar bien hidratados para mantener su firmeza y suavidad y así servir como principal soporte de carga axial de la columna vertebral.
Cambios relacionados con la edad en un disco cervical
Con la edad, los discos cervicales pierden agua, se endurecen y son menos flexibles al adaptarse a la compresión. Estos cambios degenerativos pueden dar como resultado un disco cervical herniado, que ocurre cuando el núcleo interior del disco se extruye a través de su capa exterior y entra en contacto con la raíz nerviosa y/o el nervio espinal.
En otros casos, el disco cervical puede degenerarse como resultado de un traumatismo directo o cambios graduales. Sin suministro de sangre y muy pocas terminaciones nerviosas, un disco cervical no puede repararse a sí mismo.
Placas terminales vertebrales de la columna cervical
Las placas terminales proporcionan un medio de transición entre el disco y el cuerpo vertebral.
Una placa terminal vertebral es la región de transición entre un disco y la vértebra adyacente. La placa terminal vertebral es delgada y está compuesta de colágeno y hueso poroso, lo que permite que los nutrientes y cantidades limitadas de sangre pasen al disco. Si una placa terminal vertebral se lesiona o deja de funcionar, menos nutrientes pueden llegar al disco, lo que puede acelerar la degeneración del disco.
Ver Progresión de la enfermedad degenerativa de los discos con el tiempo
El movimiento en general parece aumentar la cantidad de nutrientes que pasan a través de las placas terminales vertebrales hacia los discos. Llevar un estilo de vida activo, en lugar de ser sedentario, puede ayudar a nutrir los discos.
Si bien los discos intervertebrales ayudan a proporcionar amortiguación y flexibilidad al cuello, los movimientos musculares son dirigidos por señales enviadas desde el cerebro a través de la médula espinal y las raíces nerviosas, como se analiza en la página siguiente.